domingo, 28 de septiembre de 2008
lunes, 8 de septiembre de 2008
Daguerrotipos


El daguerrotipo, construido por Louis Daguerre en 1839, es un invento precursor de la fotografía moderna. Fue además un puente entre la cámara negra creada por Johann Zahn y retocada por Joseph-Nicéphore Niépce, y la cámara de objetivo del alemán Joseph Petzval, también conocido como Jozef Maximilián Petzval. Las publicaciones del momento dieron a conocer el nuevo aparato a la sociedad, pero supuso sobre todo una revolución en el mundo de la información ya que permitió cubrir el seguimiento de la Guerra de Crimea y de la Guerra de Secesión estadounidense.
Para la obtención de la imagen se parte de una capa sensible de nitrato de plata extendida sobre una base de cobre. A partir de una exposición en la cámara, el positivo se plasma en el mercurio. Finalmente, la imagen se fija tras sumergir la placa en una solución de cloruro sódico o tiosulfato sódico diluido.
A finales del año 1840 se habían conseguido tres progresos técnicos en el daguerrotipo. En primer lugar, se consiguió una lente hasta 22 veces más brillante. Además, se aumentó la sensibilidad de las placas ante la luz al ser recubiertas por sustancias halógenas (aceleradores o sustancias rápidas), con lo que el tiempo de exposición se redujo. Finalmente, las placas se doraron para enriquecer los tonos.
Realidad Virtual
Ambientada en los últimos días de diciembre de 1999, en medio de unos caóticos festejos por el fin del milenio. Un ex policía, Leny, devenido en traficante de discos de un sistema ilegal (tecnología desarrollada por el gobierno), es contactado por una amiga de su ex novia que intenta pedirle ayuda, solo alcanza a decirle "tiene que mostrarle algo" mientras lo lleva al auto, cuando huye sin terminar de explicar que está pasando en realidad. Luego, recibe en un sobre -de forma anónima- con un disco que contiene el asesinato de ésta mujer. Ayudado por una amiga y un antiguo compañero (ambos de los tiempos cuando él estaba en la fuerza) descubren que lo que la mujer intentaba que viera es un disco que sí logró dejarle en el auto. Consiguen el disco que revela cómo dos policías asesinan a un famoso rapero "Jerico 1" referente de la comunidad negra (similitudes con el rol y el discurso de Malcom X). Este hallazgo les hace ver que ambos asesinatos se relacionan entre si. Finalmente, descubren que nada ni nadie es lo que parecen.
La película muestra las posibilidades de la REALIDAD VIRTUAL. Personas que compran fragmentos de vida de terceros por medio de los cuales pueden experimentar esas mismas sensaciones sin necesidad de llevarlas acabo ellos mismos.
Un poco de lo que hablamos en clase el viernes 5 de septiembre.
Tétradas
La fotografía digital
La fotografía digital extiende la velocidad en que una imagen puede ser publicada en un diario, revista o sitio web en comparación con las cámaras analógicas en donde el proceso de revelado, selección e impresión requerían una gran cantidad de tiempo. Además permitió una mayor versatilidad de trabajo para el artista grafico y el plástico que utiliza este medio como soporte. A su vez deja obsoleto el trabajo del laboratorio fotográfico y de los laboratoristas, quienes históricamente se dedicaban al arte del revelado manual y la impresión en papel fotosensible; hoy también obsoleto debido a que el soporte de la fotografía digital dejo de ser exclusivamente ése.
Recupera el culto por los procesos tradicionales de la fotografía y la exquisitez del trabajo manual en muchos artistas fotográficos, elevando el precio de sus obras y generando un nuevo espacio de mercado para los coleccionistas de arte. También permite una mayor interactividad entre los consumidores de medios gráficos ya que estos pueden ser parte de un hecho noticioso a través de las imágenes captadas por sus cámaras de bolsillo o mediante celulares que incluyen ésta tecnología.
La sobreextensión de la fotografía digital género una sobrecarga de imágenes que le hizo perder la carga emocional y artística de la que siempre fue objeto debido a lo complejo y minucioso de su tradicional proceso de captación. Así revirtió su carácter elitista y la volvió algo común a lo que cualquiera, sin conocimientos previos, puede acceder con la posibilidad de una mayor instantaneidad de captación y un proceso de materialización mucho más simple y fácil de generar gracias a las computadoras y software de rápida asimilación.
Reproductor de mp3
El reproductor de mp3 permitió la extensión de almacenamiento de música en reproductores portátiles. Un reproductor de última generación le posibilita al usuario guardar horas y hasta días de música. Esto sin contar otras ventajas tales como: reproducir películas y videos de alta calidad; ordenar artistas, nombres de discos y estilos musicales de acuerdo a sus preferencias y hasta tener acceso a juegos multimedia y agendas con datos de terceras personas.
Deja obsoleto el uso del Walkman o el Discman y de la computadora como reproductor predeterminado junto con las grabadoras de CD. La capacidad máxima de que poseían estos aparatos y medios (con excepción de la computadora) oscilaba entre los 60 y los 80 minutos de audio. A su vez permite una economicidad de espacio para el usuario ya que pueden llegar a tener el mismo tamaño de una foto carnet (Ipod Shufle).
Recupera un mayor acceso a la música y a la variedad de estilos que pueden ser del gusto del usuario y reduce sustancialmente los tiempos de copiado y difusión. Por su formato y la masividad con la que irrumpió son de fácil acceso para las personas y se encuentran como aplicaciones secundarias en reproductores de DVD, consolas de juegos (Play Station) y teléfonos celulares.
Revierte la necesidad del disco, como soporte material, para reproducir música y aparatosos equipos de audio. Puso fin a la compra de discos, como vía exclusiva de acceso al trabajo de un artista. Dejo de lado el uso de grabadores de cinta—ya que muchos de estos reproductores dan la posibilidad de grabar audio— y a su vez genero, en muchos casos, que la música se transforme en otro objeto de colección y no de apreciación artística como supo ser.
jueves, 15 de noviembre de 2007
Riña de Lobos

Dentro de los derechos y obligaciones que nos impone estar sujetos a un sistema democrático, existe uno que es esencial para el sostenimiento de dicho orden social y es la libertad de expresión. Su respeto y su aplicación son fundamentales para el entendimiento de los pueblos, ya que abren el debate manteniendo un marco de igualdad entre las partes.
El desplante del rey de España, Juan Carlos de Borbón, que el sábado último mandó a callar al presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, en el cierre de la XVII Cumbre de Países Iberoamericanos, realizada en Chile. Y su posterior retiro del panel de disertantes, frente a la defensa de Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, en favor del líder bolivariano y en contra de las multinacionales ibéricas, es un nuevo golpe hacia la democracia y al respeto que se deben proferir los pueblos que abrigan está forma de organización social.
La figura y el proceder de Chávez, en todos los ámbitos internacionales, despierta un desagrado generalizado entre los mandatarios de un gran número de países. Especialmente en los que forman parte del selecto grupo de naciones centrales. La realidad indica que el venezolano ha sido elegido democráticamente por su pueblo y esto, guste o no, lo ubica en un plano de igualdad frente a cualquier mandatario extranjero, incluso a la de un rey.
Pero ¿qué es lo que molesta tanto al rey de España cómo para desencajarse de tal manera frente a la mirada del mundo? Si bien podemos estar de acuerdo en que las formas que utilizó Chávez para referirse a la persona del ex presidente español, José María Aznar, no son de las más sutiles. Vale recordar que tildó al ex mandatario de fascista y de apoyar el intento de golpe de Estado que sufrió su gobierno en 2002, mientras daba su discurso en la sala de presidentes. A lo que el actual presidente de España, José Luís Rodrigues Zapatero, respondió intentando esgrimir una defensa al considerar que las palabras del líder bolivariano, a esa altura, eran “una falta de respeto hacia el pueblo español” que había votado a Aznar democráticamente.
Cuesta trabajo creer que esa sea la razón de la desmedida reacción que tomó el rey Juan Carlos I, quién le espetó un tajante “¿Por qué no te callas?”. Tal vez lo que realmente molestó al rey —que ya había tenido un duro golpe a su figura con la decisión de Uruguay de poner en funcionamiento la planta de Botnia de forma unilateral cuando todavía no se había cerrado la etapa de mediación que él estaba presidiendo desde hacía un año—, sea que los antiguos súbditos de la corona española en América le pasaran factura por 500 años de opresión, saqueo y matanzas.
La intolerancia de la que hizo gala el monarca pone de manifiesto otras cuestiones. La primera podría surgir de preguntarse en qué tipo de democracia vivimos los países occidentales. Realmente nos encontramos inmersos en un sistema democrático real o solamente aplicamos ciertos lineamientos para asegurar un orden global con el menor grado de conflictividad posible que difiere, en su esencia, muy poco de los anteriores regímenes que manejaron los destinos del mundo a sangre y espada.
Si entendemos a la democracia como doctrina política que tiende a hacer intervenir al pueblo en el gobierno, con el predominio popular sobre éste (definición extraída del diccionario Codex). Y que su principal fundamento se basa en el voto mayoritario de las personas que conforman el Estado. Podríamos argumentar que la democracia occidental es real. Pero si tomamos la definición de Imperialismo: “Sistema económico y político que surge por la transformación del capitalismo en la posesión, por parte de pocos monopolios, del comercio mundial. Manifiéstase en un constante intento de algunas naciones de dominar a las restantes” (Codex). Rápidamente surge la duda entre el concepto de democracia real y democracia a medida.
Los países que alguna vez fueron un imperio, como en el caso de España, que dominó gran parte de América Latina desde su descubrimiento hasta entrado el siglo XIX, se molesta cada vez que algún país, seudo democrático de nuestro continente, le reclama por sus excesos pasados. Pero este fastidio no tiene punto de comparación con la furia que les profieren, en la actualidad, las críticas hacia sus empresas multinacionales, a las que defienden sin tener en cuenta ningún reparo sobre la legalidad de sus acciones.
En este punto la igualdad, la justicia y la democracia se vuelven odiosas si atentan contra sus intereses. Sin importar si sus políticas de desarrollo empresarial violan leyes nacionales, desestabilizan gobiernos, compran funcionarios, someten a sus trabajadores a sueldos de miseria o contaminan los territorios en donde desembarcan sus capitales. Mientras que eso no suceda en sus países de procedencia tienen piedra libre para hacer lo que les plazca donde se les antoje y siempre contarán con el apoyo del Estado de donde provengan.
En el momento en que una nación de menor envergadura recrimina a una más poderosa cuestiones referidas a su política exterior —que ultraja cualquier orden jurídico y político poniendo en riesgo su estabilidad y su paz social—, es cuando todos los protocolos diplomáticos se terminan.
Es aquí donde la verdadera naturaleza que gobierna a occidente se hace presente sin reserva alguna. El descalabro diplomático, muy pocas veces visto, del que fueron protagonistas el rey Juan Carlos de Borbón y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, puso ante los ojos del mundo la verdadera cara del sistema que rige al mundo. Cansado de recibir acusaciones —que por lo general se manejan en ámbitos privados y con un vocabulario rigurosamente cuidado—, el monarca español terminó dejando aflorar las pasiones que habitan en la naturaleza más primitiva de los hombres que pretenden dominar.
Todos los países son iguales hasta que aparecen las críticas de los subdesarrollados a los excesos de las multinacionales de los desarrollados. Mientras el statu quo se mantenga las formas también se mantendrán, todos los países serán iguales con derecho a expresarse libremente bajo la denominación de democracia. Cuando alguien, Estado o mandatario, pretenda poner en duda estas cuestiones se hará presente el dedo acusador, la mirada furiosa y la verborragia discursiva para mandar a callar al que se le había dicho que gozaba de los mismos derechos.
Pero no debemos confundirnos, este espectáculo freudiano, no es la lucha entre un poderoso y un débil. Lo que se vio en la Cumbre Iberoamericana fue la rivalidad entre dos lobos, uno de sangre real y otro mestizo, acostumbrados a disponer sin cuestionamientos, que ante las cámaras y el protocolo viven bajo el disfraz de un cordero. La diferencia es que uno cuida sus privilegios en la región y el otro busca posicionarse para hacerse con ellos. En esta lucha ambos muestran sus dientes dejando a un lado las formas protocolares y se exponen tal como son. En el medio seguimos estando nosotros, los países dependientes.
jueves, 8 de noviembre de 2007
El suicidio, Wanda Nara y La Mar en Coche

Es una política no escrita en todos los medios de comunicación que el suicidio es un tema que si se puede evitar, mejor. Es una regla que todos los periodistas comprendemos como necesaria y justificable ya que se ha comprobado que las noticias de este tipo no ayudan a disuadir a los potenciales suicidas sino todo lo contrario, los alienta.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) arroja números estadísticos tan drásticos y preocupantes, que si esto se tratase con la misma vehemencia con la que se trata el precio del barril de crudo en la prensa, tendríamos todos una idea más clara de por qué ocurren estas muertes. Pero son sólo personas, jóvenes y ancianos, mayoritariamente, por lo tanto para qué gastar espacio en los medios con algo que no retribuye dinero, y que además podría llevarse el dinero de los sponsors o potenciales clientes a otras empresas, aduciendo “cuestiones de índole moral”.
Pero los números no mienten. Según un informe de la OMS las tasas mundiales de suicidio aumentaron un 60 por ciento en los últimos 50 años, sobre todo en los países en vías de desarrollo. El número de muertes violentas en todo el mundo asciende a 1.615.000 de las cuales 815.000 son suicidios, más de la mitad, lo que implica que cada 40 segundos una persona pone fin a su vida. El mismo informe (2002) lo establece como la decimotercera causa de muerte mundial y, según la Organización Panamericana de Salud (2003), la tercera entre los adolescentes.
En Argentina el último estudio serio que arroja cifras concretas y un mapa con las provincias de mayor índice de suicidios se hizo en 2005, y estuvo a cargo del Dr. Hector Basile. Se estima que el 25 % de los casos ocurre entre los 15 y los 25 años, en su mayoría varones, pero las tasas entre las mujeres han aumentado considerablemente en los últimos tiempos.
Pero por qué los medios, la televisión particularmente, no habla de este tema, al menos no con la seriedad con la que debería. Al entender de quien escribe estas líneas, se trata de una cuestión de baja rentabilidad. La televisión es espectacularidad, impacto y, sobre todo, morbosidad. Sólo con remitirnos al caso de Juan Castro queda todo dicho. Hay que mantener la tensión, darle dramatismo a las cosas, crear expectativa y sobre todo, lograrlo sin superar el minuto y medio. No hay que aburrir al espectador-consumidor, esa es la ley primera.
Vivimos en una sociedad tan compleja como incomunicada (pese a que nos quieran hacer creer que estamos en el siglo de las comunicaciones). Inundada de estereotipos inalcanzables para el común de las personas, obscenamente alienadas; acostumbradas por decisión propia, a encogerse de hombros para no mirar al cartonero, a los mendigos en el centro y, sobre todo, a los niños en las avenidas pidiendo monedas vestidos en harapos y deambulando descalzos con el hambre en la mirada.
Cuántas veces se evita una calle con el auto para no tener que cruzarlos y así ahorrarse el nudo que se tiende a generar en el estomago. El automovilista se convence así mismo que al no verlo dejará de existir y que todo será glamoroso y genial como en Bailando Por Un Sueño. Cuerpos perfectos, fama, dinero, éxito, flashes, sexo, pasarelas, ostentación y bebes como los de la propaganda. Sentado en el sillón de Susana y acostándose por las noches con Jessica Cirio o Wanda Nara mientras levanta la copa del mundo convirtiendo el gol de la victoria en el minuto noventa.
Joseph Goebbels, ideólogo de la propaganda Nazi, dijo alguna vez: "Mientras más grande es la mentira, más fácil es que la gente la crea”. Son muchas las versiones que afirman que la causa de su muerte fue el suicidio.
La no concreción de estos objetivos, las primeras frustraciones, el abuso de drogas—que el Estado se preocupa poco en erradicar—, las depresiones crónicas y el desencantamiento que provoca vivir simultáneamente en dos mundos diferentes, uno real (la calle) y otro ficticio (el de la propaganda), pueden derivar en una muerte prematura e injustificable. Cómo no deprimirse cuando lo socialmente aceptado esta reservado a sólo unos pocos elegidos. Que pese a todo, no siempre soportan la carga de ser el estereotipo a seguir y terminan igual que aquellos que buscan imitarlos.
Jóvenes, adultos, pobres, ricos, mujeres y hombres. Todos sometidos a estas presiones por igual, ya sea en la escuela, en la calle, en sus círculos de amistades, en el trabajo, en sus relaciones sentimentales, en la interacción con los padres. Por lo tanto no debería de extrañar que cientos de miles en todo el mundo terminen acuñando la idea del suicidio. Las corporaciones mediáticas están al tanto de su influencia, de lo que muestran y de lo que quieren imponer. Son concientes de su impacto en la psiquis humana y sin embargo no hacen nada por reformular sus contenidos sino todo lo contrario, los profundizan.
El impacto que genera enfrentarse al mundo real, a sus desigualdades, a sus miserias, a la falta de posibilidades (educativas, laborales, etc.) y a su crudeza, sobre todo, si aceptamos la idea, de que todos se construyen así mismos como sujetos consumiendo y asimilando como real un mundo ficticio que, en la práctica, nada tiene de semejante con el que deben transitar. Permite comprender, no aceptar, el porque de la idea del suicidio.
Las leyes fundamentales que rigen al sistema capitalista, en el que vivimos, soñamos y nos desarrollamos esta fundado en la ley del consumo, de la acumulación de poder, la generación de riqueza y su dilapidación en objetos innecesarios. Alcanzar este fin debe ser la misión divina de todo ser humano en el periodo que transcurre entre sus años útiles y su ancianidad. ¿O acaso se puede seguir pensando que la existencia de empresarios que duplican el Producto Bruto Interno de muchos países latinoamericanos o del Africa subsahariana es casualidad?
viernes, 6 de julio de 2007
Insomnio

2:37 AM, es tarde. Hasta hace dos minutos me encontraba en la cama escuchando a través de reproductor de mp3 algo de música. Grave error, eso me quito el sueño. Hasta hacia 20 días estaba intentando dejar de fumar—acabo de encender el cigarrillo número 25 del día, todavía me quedan cinco—, definitivamente es una lucha imposible de ganar en una persona de mis características. Es extraño, porque se claramente cuales son las probables consecuencias de mantener este asqueroso vicio en palabras de terceros pero tan placentero para quienes lo ejercemos. Es inevitable pensar en como las células de mí cuerpo absorben las miles de substancias toxicas que contiene el cigarrillo. Con el correr del tiempo irán transformando, ineludiblemente, estas fuentes de vida interna, las enfermaran y generaran una reacción en cadena que se trasmitirá a todas las demás derivando inexorablemente en un cáncer de pulmón que se expandirá por todo mi cuerpo hasta finalmente dejarme tendido en una cama de hospital esperando a que la pudrición se haga con mis pulmones mientras en la sala, los que me acompañen—al menos eso espero—, deberán respirar el aire rancio que exhala mí cuerpo que se muere. Sin dudas la imagen es lo bastante terrorífica como para no querer fumar nunca más ¿no creen?… pues bien, pienso seguir fumando.
Lo increíble de todo esto no es que me valla a morir de cáncer— porque eso parece estar bastante asumido o resignado por mi parte—, lo increíble es que ¡realmente tenia sueño! había hecho varias cosas como para querer dormirme temprano—por lo general me acuesto pasadas las 4 AM, así que acostarse a las dos de la mañana puede llegar a considerarse temprano en mi ritmo de vida—pero no parece que hoy pueda conseguir semejante hazaña. Sin dudas la música me jugo una mala pasada, me hizo pensar, lo que es raro porque supuestamente las melodías tranquilas son las que me acompañan cuando intento entrar en el mundo de la vigilia.
Estoy casi seguro que me falto más alcohol y me hubiera dormido sin importar la música ni los pensamientos, ni nada. Deje pasar el efecto somnoliento de la cerveza y perdí (¿habrá vino abajo?), grave error. Es extraño el amor que siento por la noche, cuando todos duermen yo estoy despierto, cuando todos sueñan yo estoy escribiendo, cuando muchos dan vueltas en la cama destapando a su pareja, yo estoy fumando.
Últimamente pienso mucho en el amor, un sentimiento que jamás sentí realmente por una mujer. En lo que era para mi antes de darme cuenta de que la vida es más que jugar a la pelota, rasparse las rodillas y decir estupideces—algo que aún hago, de manera sostenida y constante—, en esos tiempos de descubrimiento el mundo que me rodeaba era un lugar donde el amor era algo noble, puro, algo por lo que valía la pena dar la vida, por lo que era necesario jugarse; hasta era valido llorar por amor o al menos eso pensaba yo. Iba a los bailes pensando en que ahí encontraría a esa mujer que desataría el torrente desbordante que significaba el amor, ese margen opresor que contiene los ríos de la perdición humana y que cuando se desatan todo lo llevan. Cuando creí haberlo conseguido me di cuenta que solo era una fisura imperceptible sobre un margen abrumador. La mala elección siempre termino en un amor no correspondido, el descuido en otro más atento, la demostración de afecto en rechazo a la malvada “ternura”, el miedo al rechazo en hoy no saber que hubiera pasado sí …; el capricho de la noche derivó en las putas y la noche en el “quiero todo” y por ende de nuevo solo.
Cuando hoy escucho canciones de “amor” de tiempos pasados, y actuales también, me doy cuenta de que estos tipos que cantan con voz profunda, sobre guitarras rasgadas y poses distendidas solamente reflejan lo que quisieran tener y no consiguen—al igual que la gran mayoría de los mortales—. Porque el margen solo oprime, encauza y dirige; no pretende libertad ya que esta construido para hacer lo opuesto. Por lo tanto lo único que podemos hacer es someternos a su sutil dictadura creyendo que la utopía es posible, deambular por sus márgenes en busca de fisuras que, con el tiempo, se harán cotidianas y terminaran por contentarnos cuando pase el tiempo y estas sigan abiertas.
Pese a esto quiero seguir creyendo en la utopía, en la idealista rebelión, en la sublevación permanente y sostenida que representa el amor. Si no fuera por las utopías el mundo seria un lugar triste y siniestro como lo es en realidad. El mundo es un lugar lleno de dolor, tristeza y muerte, donde solo el 1 % del total tiene estudios universitarios, un lugar en el que los niños perecen cada un minuto a falta de alimento, por bombas de racimo inteligentes que lanzan pájaros de acero escudados en la libertad, libertad a morir trágicamente por in intencionados errores de calculo. Vivimos el siglo de las comunicaciones y solo el 30 % de los seres humanos realizo una llamada telefónica en su vida.
La única libertad que el hombre conoce se basa en el consumo y la obediencia. Si no, la cárcel. Es realmente iluminador caminar por los juzgados—y las calles—de cualquier país del mundo, por lo general los únicos de traje son los abogados o los empresarios de la corporación, todos los demás andan mal vestidos con caras duras y curtidas por ser hijos del sol, mestizos de linajes arrasados y ojos cansados. Una vida de calles de barro, techos de chapa y perros raquíticos. Todos hacinados en ciudades ocultas en el corazón de la opulenta metrópoli, ante los ojos de todos los que no quieren mirar ya que no existe mayor ciego que aquel que no quiere ver.
Sólo nos queda la utopía, la fisura, el animarse a mirar y la rebelión. Ya me pase de las 4 AM, tengo sueño y me quede sin cigarrillos. Mañana será otro día.